Inteligencia emocional en el Real Estate

Comprar una casa es una experiencia trascendental en la vida de una persona, por lo que merece la pena prepararnos para disfrutar a plenitud, no solo ese momento, sino toda una vida de satisfacción y alegría.

 

Si contamos con mucha información sobre el mercado, tenemos datos duros y reales sobre costos y facilidades y, sin embargo, nos asaltan las dudas sobre si es el momento indicado o si es la casa que realmente queremos, es conveniente poner en práctica una herramienta que ha revolucionado el mercado laboral y la vida de muchas personas: la inteligencia emocional (IE).

Daniel Goleman, en su libro Inteligencia emocional (1995),  atrajo la atención del público al afirmar que la inteligencia, tradicionalmente medida a través del cociente intelectual (CI), no se correlaciona con el éxito profesional.

Algunos otros autores ya habían mencionado este punto, como por ejemplo: Peter Salovey de la Universidad de Yale y John Mayer de la Universidad de New Hampshire en su libro Emotional intelligence (1990). En él planteaban que la inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que engloba las emociones y habilidades como la autoconciencia, el control de impulsos, la motivación, la empatía, la comunicación, perseverancia, etcétera.

David McCleland de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en 1973, titulado Testing for competence rather than intelligence hizo aportaciones valiosas  al concepto de inteligencia de Howard Gardner (1983), que habla de la inteligencia intrapersonal, basada en la comprensión de las propias emociones y deseos, de la habilidad de regularlos para beneficio propio, y de la inteligencia interpersonal, la habilidad para entender las motivaciones y sentimientos de otros.

En resumen, podemos decir que la inteligencia emocional incluye la capacidad de identificar nuestros estados de ánimo, entender y manejar nuestras emociones, controlar nuestras respuestas impulsivas, y modificar nuestras respuestas emocionales. A su vez, es necesaria para poder identificar los estados de ánimo de los demás, entender sus emociones, manejar nuestra respuesta emocional a sus estímulos, favorecer que los demás manejen sus emociones, lograr propiciar y mantener un clima emocional de crecimiento y bienestar colectivo.

Desde el punto de vista de la neuroanatomía de nuestras emociones, tenemos dos centros en nuestro cerebro: la corteza cerebral (mente racional) y el sistema límbico (mente emocional). La interacción asertiva entre ambos es la esencia de la inteligencia emocional. Es recomendable profundizar en estos conceptos para mejorar la calidad de vida.

Veamos ahora cómo podemos utilizar la inteligencia emocional para adquirir una casa y sentirnos seguros de que es la decisión óptima y más conveniente en base a los cinco pilares básicos de esta teoría:

Autoconocimiento: autoconfianza, autovaloración.

Autocontrol: control de nuestra impulsividad, responsabilidad.

Automotivación: impulso hacía el logro, manejo de frustración y perseverancia, compromiso, iniciativa, optimismo.

Empatía: comprender (entender + sentir) lo que sienten los demás y percibir la situación desde su perspectiva.

Habilidades sociales: capacidad de persuadir, dirigir, negociar y resolver disputas mediante la comunicación, liderazgo, influencia, establecimiento y fortalecimiento de vínculos con los que nos rodean, trabajo en equipo, entre muchas otras.

Algunas preguntas y afirmaciones concretas para aplicar la IE:

¿Cuál es mi sueño respecto a mi casa? ¿La quiero para vivir o para vacacionar?
¿Cuáles son los factores que me hacen feliz cuando llego a mi casa?
¿Qué parte de la casa disfruto más cuando estoy a solas?
¿Estoy consciente de que merezco vivir y/o vacacionar en un lugar agradable, después de trabajar con esfuerzo y entrega en lo que hago?
¿Esta casa hará felices a los míos?
Mi familia y yo trabajamos en equipo para lograr lo que queremos.
Sé que tengo compromiso y soy tenaz para lograr mis objetivos.
Tengo confianza en mi capacidad de salir adelante ante todo lo que me propongo.Tengo un manejo asertivo de mis ingresos económicos.
Quiero formar un patrimonio familiar sólido y rentable.
Quiero vivir tomando en cuenta la conservación del medio que me rodea para no impactarlo negativamente.
Voy a encontrar propuestas que tomen en cuenta la ecología desde la construcción hasta el mantenimiento de mi casa.
Puedo tener una casa para mis vacaciones y rentarla cuando no la utilice, para que no impacte mi economía, mientras gana plusvalía.

Habiendo tomado en cuenta lo anterior, estás listo para comprar la casa de tus sueños!

Al involucrar este aspecto en tu compra, ¡nunca vas a arrepentirte!

¡Hazlo ya!

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